Saltar al contenido

Orgullo Marista: La Promoción LXV emprende su vuelo con excelencia y valores

Hoy nuestros corazones laten con una emoción indescriptible. Ver a 100 jóvenes cruzar el umbral de nuestra querida casa marista no es solo presenciar el fin de una etapa; es ser testigos del florecimiento de una generación extraordinaria. La Promoción LXV del Colegio Champagnat se despide de las aulas que los vieron crecer desde sus primeros pasos en primaria hasta convertirse en los hombres y mujeres integrales que hoy llenan de orgullo a toda nuestra comunidad.

A lo largo de este recorrido, no solo han demostrado una búsqueda incansable de la excelencia académica, sino un compromiso infinito con los valores que nos legó San Marcelino. Han sido años de esfuerzo, entrega y un profundo sentido de pertenencia que se ha manifestado en cada rincón de nuestro colegio:

Mentes brillantes: Celebramos a los estudiantes que llevaron el nombre de nuestra institución a lo más alto en las Olimpiadas de Matemáticas, alcanzando los primeros lugares a nivel regional y nacional.

Líderes y diplomáticos: Reconocemos la madurez y excelencia demostradas en numerosos Modelos de Naciones Unidas, destacándose brillantemente en foros intercolegiales y universitarios de Caracas.

Pasión deportiva: Aplaudimos el coraje y la entrega de nuestros atletas, quienes en cada competencia defendieron con la vida y el alma los colores de nuestra camiseta.

Sensibilidad artística y tradición: Agradecemos el talento y la emoción con la que dieron vida a inolvidables obras en nuestro taller teatral Skena, así como la energía de su representación gaitera, que logró hacernos vibrar a todos al ritmo de su inolvidable show Back to the Champ.

Compromiso y servicio: Destacamos su vocación de liderazgo al asumir con valentía y dedicación la representación como Centro de Estudiantes durante dos años consecutivos, siendo un puente ejemplar de diálogo, colaboración y unión entre la institución y sus compañeros.

Querida Promoción LXV: sus huellas quedan grabadas para siempre en los pasillos de esta, su casa. Se van con una formación sólida, pero, sobre todo, con un corazón moldeado bajo la mirada amorosa de la Buena Madre.

Hoy se abren ante ustedes las puertas del mundo universitario. Estamos absolutamente seguros de que saldrán a brillar, a transformar realidades y a ser faros de luz dondequiera que vayan. Recuerden siempre que ser marista es un sello para toda la vida.

Que Jesús, María y Marcelino Champagnat guíen sus caminos siempre.

¡Felicidades, graduandos! El Colegio Champagnat siempre será su hogar.